INICIATIVA EMPRESARIAL. Manejando la incertidumbre y el riesgo inicial

Crear una empresa es una acción que las personas ejecutan cuando se encuentran en dos situaciones: la primera, la necesidad de contar con una fuente de trabajo y como consecuencia de un sustento económico personal o para la familia; y la segunda es aprovechar una oportunidad que se presenta para invertir, con el objetivo de tener un retorno. Ambas dos, son situaciones en las cuales hay que sopesar muchos elementos para tomar decisiones; y por tanto la existencia de un riesgo que tiene que ser asumido por empresario y/o emprendedor.

Una empresa privada nace con el objetivo de generar rentabilidad para sus promotores e inversores, ya sea esto por necesidad o por oportunidad. El riesgo implícito en cualquiera de las dos situaciones es grande y debe ser conocido, asumido y gestionado para mejorar la probabilidad de éxito de cualquier iniciativa empresarial.

Una forma de reducir el riesgo es tener una estructurar lógica para la acción que ayude a reducir la variabilidad e incertidumbre de la iniciativa empresarial. Esta secuencia lógica no es una receta de pasos a seguir, pues no hay una secuencia, en la realidad, para llevar adelante una empresa desde cero o para desarrollar una nueva línea de negocio dentro de otra empresa. Sin embargo, desde un punto de vista de manejo del riesgo, los siguientes pasos pueden servir:

 

La necesidad del mercado es el punto inicial de cualquier iniciativa empresarial y fundamento del éxito futuro. Identificar una necesidad en el mercado requiere un contacto muy cercano con la realidad, lo cual además, implica que el empresario en ciernes, debe tener la capacidad necesaria para poder detectar dicha necesidad, esto requiere cualidades personales para evaluar y observar el entorno, y así identificar las necesidades que se transforman en oportunidades en cuanto son identificadas.

Después de haber detectado la necesidad es necesario desarrollar una idea de negocio que es una manera de satisfacer dicha necesidad a través de un bien o servicio específico que contiene en sí mismo el valor requerido por el mercado para satisfacer su necesidad. La característica de esta idea (producto o servicio) es que entrega mayor valor que aquellas que ya existen en el mercado, ese valor adicional puede deberse a una característica de innovación, a cualquier nivel, ya sea en el producto o servicio en sí mismo o en alguno de los procesos de producción o distribución..

La idea de negocio en sí misma, tangibilizada a través de un bien o un servicio, es parte de lo que requiere una iniciativa empresarial. Para poder llevar adelante la idea de negocio es necesario establecer algunas condiciones operativas a través de un modelo de negocio. Esto significa definir cuál es la oferta de valor relacionada con un segmento del mercado específico, la manera como se relacionará con el cliente o consumidor para entregar este valor, las características de la distribución, además de los procesos claves y los recursos necesarios para generar el bien o servicio y también tomar en cuenta a quienes serán nuestros aliados en el proceso y la forma en que nos ayudarán. También se debe poner en claro cuales serán los costos principales asociados a la iniciativa empresarial así como la forma en que se generarán los ingresos.

La presencia de la innovación dentro de la iniciativa empresarial se hace mas evidente en el modelo de negocio, ya que permite incorporarla en cualquiera de los elementos. Se puede innovar en la definición del valor a entregar o la manera en que se desarrolla la relación con el cliente, los procesos, la distribución, la forma en que se relaciona o interacciona con los aliados. La construcción del modelo de negocio constituye la oportunidad de analizar la idea de negocio en base a una estructura que aporta orden y claridad a una serie de elementos dispersos, que de otra manera sería difícil de analizar y establecer sus relaciones.

Después de definido el valor, la innovación, la forma en que se producirá, entregará y los involucrados, junto con sus relaciones y roles; se puede desarrollar un plan de negocio para determinar la viabilidad de mercado, organizacional, operativa y económico-financiera de la iniciativa empresarial, ya que no solo la idea es la que debe probar su valor, sino todo lo involucrado alrededor de ella para satisfacer las expectativas de los involucrados, en este caso los empresarios, emprendedores, clientes y consumidores.

Cada una de las etapas presentadas, en sí mismas, implican un nivel complejidad muy grande que sólo puede enfrentarse con claridad de conocimientos e ideas, actitud emprendedora y conciencia del riesgo. Tarea  ardua, pero asegura manejar el riesgo y reducir la incertidumbre del decisor con bajos recursos, así como aquel que cuenta con muchos recursos.

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